19 artistas y más de 50 obras conforman la exposición “Artistas Amigos de Casa Autónoma Arte y Cultura”, muestra que representa un manifiesto de la propuesta estética que la Universidad Autónoma de Chile ha querido plasmar en el medio artístico nacional.
La exposición es abierta a todo público de lunes a viernes, de 10:00 a 14:00 horas hasta el 29 de enero.
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A continuación te invitamos a revisar los artistas que conforman esta iniciativa.

Nos presenta una trilogía de personajes retratados, manteniendo el concepto y forma de sus trabajos clásicos, rostros que están envueltos en el misterio de su género y mirada incierta que enjuicia al espectador. Este aspecto es esencial en las obras de la artista, sumándole la atmósfera finamente elaborada con el oficio intacto del artífice que logra la alquimia necesaria para que sea reconocida su iconografía a través del tiempo.

Presenta tres trabajos de grandes dimensiones en los que da temple a su carácter mediante el trazo lúcido, que enfrenta de manera certera en la tela, conjugando materia y velos de color en una composición bien temperada. La observación de las obras requiere de tiempo ya que en ellas se encuentran formas sinuosas e intensas que llaman a la reflexión y que la artista logra en la escalada altura de su propuesta plástica.

El mundo creativo de este artista está presente vía trabajos gráficos en que lápices, acuarelas y acrílicos van entrelazándose y formando figuras zoomorfas. En ellas resaltan las transparencias y trazos libres que sobrepasan la línea del dibujo sumiendo lúdicamente el fondo y la forma.

Nos presenta dos trabajos de una de sus variadas líneas de composición plástica. Organiza personajes en un happening irónico que desliza sobre el arte contemporáneo y sus devaneos febriles, siempre con la orgánica de la luz y la composición bien establecida en el momento de hacer el fotograma. Deja la reflexión para la tercera toma de gran formato creando una tensión en el espectador por el encuentro inesperado de esta triada.

Realiza una tetralogía en que lo realista de las formas se funden en fondos coloridos y evanescentes, prima la resonancia de los colores vívidos, creando una atmósfera de línea precolombina que le caracteriza. Sus trabajos están elaborados con pulcritud y sabiduría del maestro conocedor de su oficio.

Nos muestra dos composiciones hermanadas en el contenido de una sociedad convulsionada y deshumanizada en que se ven seres fragmentados. Esto se cierra con una obra minimalista en que un plano de tono azulado se desprende espacialmente. Su iconografía inconfundible, se hace más crítica de la condición humana.

Sus composiciones nos muestran la energía del trazo y el color que se mueven en forma libre sobre el soporte. Hay retórica en el gramado de la materia, la que va refrescando con veladuras. Si bien se aprecia en una primera mirada una obra expresionista abstracta, el artista deja aristas en la obra que sugieren paisaje y floresta.

El artista desarrolla todo el automatismo gráfico de su imaginario en composiciones mágicas que se sostienen bajo un prisma colorido y palpitante, llevando nuestros sentidos a un lugar desconocido, pero profundamente afectivo. Completa una secuencia casi barroca en la que la idea de movimiento cruza el concepto plástico.

Sus obras áureamente organizadas en la composición y el color juegan con lo micro y lo macro de los espacios y figuras, lo que nos lleva a una suerte de inconsciente colectivo de historias, mitos y cuentos que acercan de manera profundamente humana al espectador. La hiperrealidad de la propuesta se funde con el sentido onírico de las composiciones, generando un trompe l’oeil en nuestra visualidad.

La soltura plástica de sus trabajos entrega frescura cromática, los modelos de sus composiciones son excusas para el ejercicio pictórico, los trazos gruesos son preponderantes, quebrando la estructura de lo proyectado en la tela. La sonoridad del color tiene vida propia.

Nos presenta una serie de seis pequeñas obras iguales en formato y similares en contenido, como eje central una mujer en un espacio inasible que en posturas reflexivas y en otras dubitativas, busca su lugar en una presunta sala de exposiciones divagando en el vacío muro, toda esta representación en grisalla finamente elaborada. Las seis obras conforman un montaje en si, en el cual la artista desarrolla toda su capacidad conceptual.

La transfiguración del ser y los colores, se conjugan en obras de gran formato, la habilidad del artista es precisa en consignar los espacios y elementos que le dan fuerza a la composición, ya sea por pinceladas pastosas o planos de colores puros que atmosferizan la trama plástica. Se denota urgencia en la creación ya que el temperamento del artista corre raudamente al encuentro del soporte, lo que demuestra en su diversa y prolífica obra.

La artista nos presenta una mirada de su capacidad creativa, esta vez sostenida en la gráfica, técnica que maneja plenamente lo que le permite reinventar, diseccionar y ubicar la figura humana en distintos puntos del espacio que ofrece el soporte. Acomete su labor con el ímpetu que requiere la exigencia de la obra, complementa acertadamente las relaciones de color con las formas que se hunden en la neblina de la hoja de papel.

Sus obras presentan un imaginario que está envuelto en lo orgánico y la naturaleza, sus composiciones de colores frescos armonizan en un todo con un realismo mágico muy personal, su inventiva desborda creando escenas de un tiempo desconocido y que invitan al desborde de la imaginación de los espectadores.

Su trabajo es la composición escénica, avalada por su gran sentido colorístico, que fluye fácil desde su paleta. Combina a la perfección los elementos decorativos con el sentido de profundidad de la idea, fuente de su obra. Cada trabajo es una historia bien contada en que las figuras se definen en carácteres propios y que se ambientan acordes a su singularidad.

Su trilogía compositiva aborda de manera perfecta la relación de sus personajes con un entorno tormentoso, al borde del conflicto, pero que la maestría del artista resuelve a cabalidad como una composición musical del período romántico, entremezclando la tensión de la escena con la calma reflexiva de los personajes que la protagonizan.

Su obra es un caudal que ha transmutado en bosque la realidad objetiva, creando una escritura sumamente personal que posee códigos tan propios que hay que acentuar la reflexión para la comprensión de sus formas y figuras, siempre enriquecidas por el abanico de colores de su paleta de cromaticidad pura.

Sus pinturas son crítica velada en obra plástica, las que enjuician a una sociedad conflictuada por su estructura, concepto que el artista pasa por un cedazo interno dejando en formas coloridas resultados plásticos de sólidas bases. La audacia y el atrevimiento son parte de la propuesta del artista, que no elude el encuentro plástico que se produce con el desorden inicial de la mancha tonal que se derrapa en la tela, la que afanosamente guía encontrando su imaginario conceptual.

Toral se deconstruye, se reinventa y se reencuentra en obras de gran formato donde el eros y el tanatos se hermanan y luchan en una rotación infinita, sinergia que crea y disemina formas y colores que se funden con el misterio plástico que el artista ha trabajado asiduamente sobre el lienzo como un escenario que resguarda la gran puesta en escena. Las dimensiones de los grandes lienzos no hacen más que liberar la maestría que el artista desarrolla en cada nuevo desafío plástico.
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